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Sobre la universidad y la educación a distancia


José Antonio Ramos Sucre.
Fotografía: Manrique y Co. Caracas, c. 1920


José Antonio Ramos Sucre (1890-1930) se nos presenta como una de las voces más altas y singulares de la poesía venezolana. Pero ello además se completa con aspectos de su biografía que nos permiten apreciar su figura como un llamativo ejemplo de esmerada dedicación a los estudios en diversas ramas del conocimiento humanístico, aún más con el hecho de que su búsqueda del saber podríamos asociarla con lo que hoy denominamos educación universitaria “fuera del aula” o quizás “formación a distancia”. Habría que advertir que la opción que tuvo que seguir respondió a las circunstancias históricas que afectaron su vida, y de alguna forma su persistente y disciplinada decisión construyó un camino propio de formación autónoma con resultados sorprendentes en nuestro medio. Veamos ese particular episodio histórico.

En 1911 inició sus estudios en la Universidad Central de Venezuela, inscribiéndose en la escuela de Derecho, en la Facultad de Ciencias Políticas, y en Literatura, en la Facultad de Filosofía y Letras. Nos cuenta Alba Rosa Hernández Bossio, profesora de nuestra universidad e incansable estudiosa de la obra del poeta, que para 1912

  • …ya había aprobado su segundo año de Derecho y Literatura con «sobresaliente por unanimidad» por lo que, en septiembre, estaba inscrito para iniciar el tercer año de las dos carreras. Sin embargo, esta normalidad se vio interrumpida el 19 de septiembre cuando la Asociación General de Estudiantes (…) llamó a huelga general para pedir la renuncia del rector Felipe Guevara Rojas. Entonces el Ministerio de Instrucción Pública ordenó, el 1 de octubre, la clausura de la Universidad. Este cierre se prolongará cuatro años, hasta 1916, cuando al fin la máxima casa de estudios reabrirá con algunas reformas, entre ellas la eliminación de la Facultad de Filosofía y Letras. (1)

¿Qué podría hacer Ramos Sucre durante este tiempo sin universidad, justo en el momento en el que la dictadura del General Juan Vicente Gómez adquiría visos aún más férreos afianzándose de un modo definitivo? Ramos Sucre continuó su trabajo como profesor de latín y griego en el Colegio Federal de Caracas (hoy Liceo Andrés Bello) y, poco tiempo después, de las materias de historia y geografía universal en la Escuela Nacional de Maestros; un par de años más tarde, en 1914, ingresó en la Cancillería como intérprete y traductor de documentos. Mientras laboraba con toda responsabilidad durante este período, escribiría y publicaría sus textos y poemas iniciales en los periódicos y revistas de la capital, y, al mismo tiempo, proseguiría individualmente, con empeño propio y voluntad personal, sus estudios universitarios que habían sido interrumpidos por la infausta decisión ministerial. Finalmente, en junio de 1916

  • …la Universidad Central reabrió todas sus facultades. Él, en solo tres semestres, presentó todos los exámenes de las materias de los tres últimos años, obteniendo sobresalientes y aplausos unánimes. Así que el 21 de junio de 1917 recibió el título de Abogado… (2)

Viéndolo desde nuestro presente, luego de cien años, podemos preguntarnos si las instituciones universitarias del país podrían ofrecer una flexibilidad similar en la instrucción que permitiera estos asombrosos “saltos” de recuperación de tiempos y también distancias, es decir, una educación que atienda a los distintos ritmos de aprendizaje en sus estudiantes, así como limitaciones espaciales que restringen en alguna medida el acceso a los centros de enseñanzas.

Sabemos que Ramos Sucre, además de su cultivo erudito de tantas materias y el manejo desenvuelto del latín y aun el griego, también por su cuenta aprendió diversos idiomas modernos: inglés, alemán, italiano, francés, portugués, danés, sueco y holandés. Ello nos lleva por supuesto a reconocer que él poseía un extraordinario talento, lo que se aprecia especialmente al leer la exactitud verbal de sus poemas en prosa que traslucen sus variadísimas lecturas y una gran potencia imaginativa. Pero, además del don artístico, ¿su deseo vehemente de formación y la disciplina que se impuso para el estudio que superaban serias limitaciones de tiempo y cercos espaciales no podrían ser asimismo una inspiración para la dedicación al trabajo académico que se realiza en la universidad?

Notas:

(1) Alba Rosa Hernández Bossio. José Antonio Ramos Sucre. Biblioteca Biográfica Venezolana, volumen 49. Caracas: C.A. El Nacional, 2007, p. 55.

(2) Ibid., p. 67