Narrativa

La estética desplegada por Enza García Arreaza y los temas mismos que se abordan y llaman la atención en sus relatos, sobre todo en los de su primera colección (el también galardonado Cállate poco a poco), delatan una cercanía con el neoexpresionismo de numerosos escritores venezolanos de la última década, como Alberto Barrera Tyszka, Oscar Marcano, Gisela Kozak, Alejandro Padrón, Gustavo Valle, Mario Morenza y Gabriel Payares. Como en ellos, el signo Venezuela se inscribe con firmeza en las fábulas de sordidez moral y decadencia material de nuestra autora. En los vaivenes angustiosos de su escritura, con todo, se vislumbran súbitas ráfagas de reflexión y deseo en las que la serenidad no es infrecuente. Ese equilibrio de humores resulta perfectamente palpable en El bosque de los abedules, uno de cuyos rasgos sobresalientes es la maduración vertiginosa, en tan sólo dos libros, de un sistema sin embargo fiel a sí mismo, no carente de obstinado rigor. Sin duda, un libro con mucha tela para cortar.
Miguel Gomes