Recorridos

Desde joven, David Alizo fue una referencia significativa en la cuentística venezolana, y luego de los sesenta años, cuando ya había encontrado su centro y su voz más verdadera, enmudeció y entró a la eternidad, despojo de las edades. Su lectura sigue siendo un deleite que el tiempo no ha desgastado ni empañado: estos cuentos poseen la tensión propia de los mejores autores del género y abarcan los temas más variados, donde los hechos más cotidianos se llenan de magia, una magia que trastoca la realidad sin borrarla.
Cesia Hirschbein